Reflexiones2

Docente: Jorge Iván Gómez L.
Istitución Educativa: Villa Santana

Es muy cierto que desde las posiciones actuales en la que nos encontramos como seres humanos estamos cargados de miedos e incertidumbres sobre muchas cosas de la vida en sí; pero no debemos estigmatizar solo al docente en su rol formador, pues desde la familia, el entorno, en fin desde la sociedad a la que pertenecemos tomamos ese papel en cualquier instante, tal vez sin que no lo propongamos algunas veces. Todos sabemos de algo y todos desconocemos algo como no lo propone Freire, no debemos pensar que solo es sabio quien ha pasado por una escuela o una formación. Eso sería pensar que todo lo que nos antecedió a los procesos de formación, fueron solo conocimientos errados y torpes como lo propone William Ospina en su escrito “La Escuela de la Noche”, es absurdo pues todos en su momento hicimos y tomamos decisiones frente a circunstancias de acuerdo al nivel de conocimiento que teníamos y finalmente obtuvimos buenos resultados de esas posiciones, sin necesidad de conocer mucho al respecto; con esto no quiero decir que no se haga necesario ir a la escuela a formarnos, por el contrario es fundamental para construir en nosotros elementos que nos estructuren de una mejor manera y nos lleven a tomar posiciones frente aspectos propios del ser humano que solo pueden ser discernidos desde teorías propias del conocimiento. Muchas veces la gente del común y los niños pueden dar opiniones más objetivas sobre algo en particular que quien por su formación academicista los hace estar ajenos a contextos y a situaciones que no los hace ser muy objetivos que digamos, el mismo niño en si es alguien que puede aportar bastante al conocimiento, no es solo el receptor que todos queremos ver a veces desde nuestras posiciones de padres o docentes, él desde su curiosidad capacidad y memoria pueden aportar suficiente a una teoría. Tal vez si dejáramos mas al niño en su proceso de formación, sin tratar de introducirle lo que deseamos que él sepa incluyendo nuestros miedos, estaría más tiempo descubriendo y analizando el mundo desde la perspectiva curiosa que encierra el saber, logrando desarrollar habilidades que con las practicas actuales estamos destruyendo sin querer, y por eso encontramos los fracasos actuales en la educación. ¿Es un problema la educación actual?, tal vez si, tal vez no, eso depende de cómo se le mire y se le aborde, y si tomo como fundamento el argumento descrito, diría que debemos reformular procesos para obtener buenos resultados. En la película “No se aceptan devoluciones”, vemos como el temor de un padre por impedir que su hija sufra, toma posiciones y decisiones un tanto equivocadas para la sociedad, pero desde su punto de vista acertado para su fin. Asume roles educativos que van más allá de la realidad e influyen un estado imaginario en su hija al punto de convertirla en una princesa de cuento de hadas a la que solo le pasan cosas buenas y ve todo color de rosa, creándole conflictos fuertes cuando se enfrenta a realidades como la escuela, en donde manifiesta su formación y obviamente es objeto de burlas y rechazos por parte del resto de personas que la rodean. De cierta manera el asumir el rol de docente en el caso del padre, es una responsabilidad no solo adquirida por derecho y responsabilidad, sino de cuidado con lo que se desea hacer. No debemos ser irresponsables maleando mentes a nuestro antojo y parecer, sin tener en cuenta un contexto real en el que tarde o temprano debemos interactuar y exponer nuestras posiciones. Por esto la irresponsabilidad del padre por muy buenas intenciones que de fondo tenga, no podían traspasar los límites de la realidad, y mejor tratar de hacer las cosas que hizo, aterrizadas a la realidad y contextos de la niña que tenía a cargo. La forma en que el padre enseña a su hija, es bastante lúdica y particular, ejemplifica, actúa y muestra de la manera más convincente y real, que la niña aprende y asimila con tal seguridad que para ella todo es una verdad indiscutible, así este fundamentado en una mentira. Aquí podemos ver como desde nuestro rol de sociedad llamemos padres, docentes, amigos, etc., tenemos el poder para transmitir grandes verdades o grandes mentiras, nuestros propios temores y luchas conquistadas, somos responsables absolutos de lo que logramos en el sujeto que queremos formar (hijos, estudiantes, familia, etc.) y como ellos son el reflejo inequívoco de lo que la sociedad obtiene. Debemos tomar conciencia y tener presente que el saber más que un montón de verdades y conceptos, son la materia prima esencial de la actitud de cualquier ser humano que deseamos ayudar a formar y que si nos equivocamos, las consecuencias desencadenan tener seres humanos mal formados y sin integridad. Como dice Estanislao Zuleta “Solo nos libera y solo perdura en nosotros aquel saber que ha sido un deleite conquistar”.

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