Docente: Ruby Guzmán
Institución Educativa: Técnico Superior
Con el tiempo el cine se ha convertido en uno de los medios más comunes en los que se ven enmarcados los referentes simbólicos y las prácticas sociales de una comunidad; evidenciando así la identidad y cultura de determinados entornos. El cine como arte y símbolo de expresión se constituye en una oportunidad en el campo de la educación, ya que con él se expone la cultura, la tendencia económica y se proyecta las posibilidades de desempeño o de inquietar al estudiante en los contextos académicos y formativos.
Las películas forman parte de nuestra cultura, de la misma manera como la literatura y otras expresiones artísticas. Sin embargo, hasta ahora sólo la literatura ha gozado realmente del prestigio en el ámbito escolar y se ha empleado con diversos fines. Se les ha pedido a los estudiantes que analicen sus contenidos como una forma de mirar e interpretar el mundo circundante. Se les ha recomendado fijarse en los recursos teóricos empleados por los escritores y poetas para enriquecer su propia capacidad de expresión y para desarrollar su sensibilidad, entre otros.
En la película, La lengua de las mariposas, el maestro defiende sus ideales por encima de todo, poniendo en práctica lo que refleja la frase anterior, mientras que la familia de Moncho busca salvar la vida por encima de sus ideas situando al niño en un dilema moral.
En situaciones de supervivencia, a veces actuamos de forma cobarde para salvar la vida, porque el temor a la muerte es instintivo, o de forma valiente para salvar nuestra dignidad y luchar por un ideal y por un mundo mejor, “es un proceso de adentro hacia fuera, se encuentran en el afuera como una suerte de espejo en el grupo cultural donde se desempeña o donde se tuvo mayor vínculo en relación con la afectación, la cual se comprende dentro del orden de las emociones”. (González, 2014). El maestro demuestra tener el más alto grado de moralidad, renunciando a su vida por su libertad y por el ideal de una sociedad mejor. Gracias a las personas que han actuado así la humanidad ha evolucionado en valores sociales y morales, quienes mueven la historia son los grandes hombres.
Hoy no podríamos negar que las películas constituyen una de las más importantes expresiones de nuestra cultura y que están tan presentes en la vida de los niños y adolescentes como antes solían estar los libros. Para los chicos, el mirar las películas en el cine y en la televisión es un acontecimiento natural y cotidiano, fuente de diversión y entretenimiento, pero también de conocimiento de distintas sociedades y culturas, de valores y actitudes ante la vida, así como de los recursos que emplea el cine para expresarse. Su competencia para “leer” las imágenes es, sin duda, mayor que la que tiene las generaciones anteriores a la difusión masiva de la televisión y del video.
Es por esto importante para nosotros como docentes, apropiarnos del cine como una herramienta pedagógica y didáctica que nos permita fomentar un punto de vista crítico y objetivo frente a situaciones que se nos presenten; para poder analizarlas y ubicarlas en nuestro contexto con fines didácticos y de interés en un tema vital en nuestros días: tratar la imagen y en el caso específico lo que se muestra en el cine.
Al respecto Ospina nos plantea: Muy a menudo la gente común, que no tiene instrucción académica, ni títulos, hace observaciones más sensatas sobre la realidad que los sabios y los profesores. Pero es que nuestras ideas de la sabiduría y del conocimiento, y toda nuestra pedagogía, reposan sobre supuestos harto esquemáticos y formales. Se piensa que los seres humanos llegamos al saber exclusivamente por el camino de la educación académica, y que la educación consiste en apartarnos de todo lo que éramos originariamente para inscribirnos en una tradición establecida e ilustre; cambiarnos las falsas nociones por nociones verdaderas, brindarnos información sobre el universo, adiestrarnos, corregirnos (2013, P. 195).
De esta forma las películas juegan un papel motivador e introductorio, y sin embargo, su uso permitiría superar muchos de los problemas que aquejan actualmente la enseñanza escolar. En efecto, una película bien seleccionada para la clase, puede estimular el interés cognitivo de los alumnos sobre un tema o problema particular. Se trata de un principio fundamental en la educación: la escuela tradicional se ha topado una y otra vez con el problema de la introducción de contenidos definidos por los especialistas en el diseño curricular pero que, muchas veces, no corresponden a los intereses de los alumnos. ¿Cómo promover el aprendizaje de algo que no les importa a los estudiantes? La motivación se ha dejado en gran medida al ingenio de los maestros y sólo algunos de ellos han encontrado maneras de lograrlo. Otros, más que a motivaciones han recurrido a presiones y amenazas. Pero ¿qué calidad puede tener un aprendizaje logrado a fuerza y a contracorriente de los intereses reales?